“Antes que en la escuela o la biblioteca, el gusto por la lectura se transmite a los niños por sus propios padres, pero si en casa no tuvieron el contacto directo con los libros, entonces lo adquieren por imitación en el entorno que los rodea”, dijo Michèle Petit durante su conferencia titulada "Lo mío, lo tomo siempre de otras manos", al inaugurar el tercer Encuentro de Promotores de Lectura en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.
Michèle Petit, reconocida antropóloga francesa, ha trabajado desde 1992 sobre la lectura y la relación con los libros, y el análisis de la experiencia con los lectores. Actualmente realiza un estudio sobre la lectura en espacios de crisis, y los testimonios recogidos en Argentina fueron la base para su ponencia, que reunió al menos a 280 promotores de lectura que reflexionaron acerca de uno de los sentimientos que puede causar la lectura: la felicidad.
Pero ¿Qué es un lector feliz? planteó Petit a los asistentes a su conferencia. Aquella fue una pregunta de difícil respuesta que intentó descifrar durante toda su conferencia, pero con sus palabras dio a entender que un lector feliz es el que puede estar con los libros sin escrúpulos, en un espacio que no le ponga obstáculos para disfrutarlo y entenderlo. Es aquél que disfruta su lectura en la soledad o el que se emociona compartiendo lo que acaba de descubrir en las páginas.
La conferencista transmitió también que un lector feliz, puede ser también aquél que roba frases de uno y otro texto para armar el suyo propio, el que no puede hacer con sus propias palabras para expresar sus sentimientos. Un lector feliz es quien encuentra en el libro una casa de palabras que le brinda protección, agregó.
Michèle Petit dio su propia definición de lector feliz: "Alguien que gracias a haber compartido la experiencia inicial, gratificante, con el intercesor, y su experiencia en sus sueños, en su cuerpo, algunos textos e imágenes, gracias a los cuales desarrolló una mayor capacidad de acoger y servir, nombrar, sentir, pensar, compartir lo que pasa en él y lo que encuentra, una mayor capacidad de asombro".
Finalmente, recomendó a los promotores de lectura presentes en la feria no desanimarse y continuar con su tarea aun en las condiciones más adversas, convencidos de que los recursos culturales, lingüísticos, narrativos y poéticos, son tan vitales como el agua. Por ese camino, les aseguró Petit, podrán crear muchos lectores felices.